Envejecer puede traer desafíos de salud grandes. Por ello es importante tomar medidas y prevenir a medida que se envejece ya que la esperanza de vida ha aumentado más que nunca. La esperanza de vida media en España está en 81 años los hombres y 85 años las mujeres.
Optar por un estilo de vida saludable, como dejar de fumar y perder peso, puede ayudar a evitar los grandes riesgos de la salud en la tercera edad. Aunque también es necesario realizar ejercicio y hacer una dieta saludable.

Resumen de las enfermedades más comunes que afectan en la tercera edad:

1) Artritis en la tercera edad

La artritis es probablemente la enfermedad más común para las personas mayores de 65 años.  Se estima que afecta al 49,7 por ciento de todos los adultos mayores de 65 años y puede provocar dolor y disminuir la calidad de vida de las personas en la tercera edad. Aunque la artritis puede desanimar a la hora de estar activo, es importante trabajar con su médico para desarrollar un plan de actividad personalizado que, junto con otro tratamiento, puede ayudar a mantener la salud de los ancianos.

2. Enfermedades CardÍacas en la tercera edad

Los problemas cardíacos sigue siendo el principal motivo de muerte para las personas mayores de 65 años. Las enfermedades cardíacas afecta al 37% de los hombres y 26 % de las mujeres mayores 65 años. A medida que las personas envejecen, los factores de riesgo aumentan, la presión arterial alta y el colesterol, aumentan las posibilidades de tener un accidente cerebrovascular o desarrollar una enfermedad cardíaca. “Hacer ejercicio, comer bien (de una manera que permita mantener un peso sano con una dieta equilibrada y saludable) y descansar.  “. Son el principal consejo para disminuir este alto riesgo para la salud Ya no solo para prevenir las enfermedades del corazón, sino que también mejorar la salud en todos los ámbitos.

3. Cáncer en la tercera edad

El cáncer es la segunda causa de muerte entre las personas mayores de 65 años. El 28% de los hombres y el 21% de las mujeres mayores de 65 años pueden padecer cáncer. Si se detecta temprano a través de exámenes, como mamografías, colonoscopias y controles de la piel se puede prevenir. Y aunque no siempre se puede prevenir,  si se puede intentar mejorar la calidad de vida de un anciano enfermo de cáncer, incluso durante el tratamiento, trabajando con su equipo médico y manteniendo sus recomendaciones saludables para los ancianos.

4. Enfermedades Respiratorias en la tercera edad

Las enfermedades crónicas de las vías respiratorias, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), es la tercera causa de muerte para las personas mayores de 65 años. Más del 10% de hombres mayores de 65 años y más del 13 % de las mujeres mayores de 65 tienen asma, y ​​el 10 % de hombres y el 11 % de mujeres tienen bronquitis crónica o enfisema.
Las enfermedades respiratorias crónicas aumenta los de muerte en las personas mayores, haciéndolos vulnerables a la neumonía y otras infecciones pulmonares.
Realizarse chequeos  respiratorios, tomar la medicación correcta e inhalar oxígeno, ayudará prevenir la salud del anciano y su calidad de vida.

5. Enfermedad de Alzheimer en la tercera edad

La enfermedad de Alzheimer representó 92.604 muertes de personas mayores de 65 años en 2014, según el CDC. El 11% de las personas mayores de 65 años, padece la enfermedad de Alzheimer. Los expertos reconocen que el deterioro cognitivo tiene un impacto significativo en la salud de los ancianos en todos aspectos, desde temas de seguridad, cuidado y precio de tratamientos y cuidadores, ya sea en el hogar o en una instalación residencial.

6. Osteoporosis en la tercera edad

La osteoporosis es una enfermedad muy común entre los ancianos y supone un importante problema de salud en la población ya que puede provoca caidas y fracturas que pueden conducir a una mala calidad de vida. A medida que la persona envejece, mayor es la probabilidad de contraer esta enfermedad; y, aunque es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres, va aumentando cada vez más la cantidad de población masculina que la padece.

7. Diabetes en la tercera edad

El 25 % de las personas mayores de 65 años padecen  diabetes, con un alto riesgo para la salud. La diabetes puede ser identificada y tratada tempranamente con un simple análisis de sangre. Cuanto antes se diagnostique la diabetes, antes se podrá empezar a tratar para así mejorar la salud del anciano a largo plazo.

8. Gripe y neumonía en la tercera edad

Aunque la gripe y la neumonía no son enfermedades crónicas, son la octava causa de en personas mayores de 65 años. Los ancianos, como los niños  son más propensos estas enfermedades y cuentan con menos capacidad para combatirlas.
Para prevenir la gripe y neumonía en ancianos se recomienda que se vacunen contra dichas enfermedades una vez al año (Siempre por prescripción médica), para prevenir estas infecciones y sus complicaciones.

9. Caídas en la tercera edad

El riesgo de caídas que requieren atención de urgencias aumenta con la edad. Cada año, 2,5 millones de personas de 65 años o más son atendidas en departamentos de emergencia debido a caídas, según el CDC. Eso es más que cualquier otro grupo de edad. Y, un tercio de las personas que acuden a la sala de emergencias para una caída puede encontrarse allí de nuevo dentro de un año, según un estudio publicado en agosto de 2015 en el American Journal of Emergency Medicine. También tenga en cuenta que la mayoría de las caídas ocurren en el hogar, donde los peligros de tropezones incluyen alfombras de área y pisos de baño resbaladizos, según un estudio publicado en enero de 2013 en el Journal of Injury and Violence Research.

10. Alcohol y Tabaco en la tercera edad

Una de cada cinco personas mayores de 65 años ha tenido problemas con el abuso de sustancias o alcohol en algún momento de sus vidas.
El abuso de sustancias como el tabaco y alcohol aumenta el riesgo de caídas y de neuropatías.

11. Obesidad

La obesidad es un factor de riesgo para padecer enfermedades del corazón, diabetes y cáncer.  A medida que aumenta el peso  aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas que afectan la calidad de vida del anciano. El 36,2 % de los hombres entre 65 y 74 años son obesos  y el 40,7 % de las mujeres son obesas- Esto puede ser por una mala alimentación o por falta de actividad.

12. Depresión en la tercera edad

Del 15 al 20 por ciento de los estadounidenses de más de 65 años han experimentado depresión.
La depresión en ancianos es una amenaza para la salud de los mayores. La depresión puede disminuir las defensas dificultando a la persona mayor para combatir las infecciones. Además de un tratamiento farmacológico y terapia, otras acciones que pueden mejorar la vida del anciano es aumentar la actividad física, interactuar socialmente, y disfrutar de momentos en familia y con amigos.

13. Salud Bucal en la tercera edad

Los dientes y las encías saludables son importantes no sólo para una sonrisa bonita y correcta para comer, sino también para la salud general. El 25 por ciento de los ancianos mayores de 65 años no tienen dientes naturales. A medida que envejece, su boca tiende a secarse y las caídas de piezas dentales son más difíciles de prevenir, por lo que una salud bucal adecuada, incluyendo chequeos dentales regulares, debe ser una prioridad para los ancianos.

14. Pobreza en la tercera edad

En 2013, el 45 por ciento de los adultos mayores de 65 años tenían ingresos por debajo del nivel de pobreza. Las ancianas son ligeramente más propensas que los hombres a vivir en la pobreza, esta cantidad aumenta en los mayores de 80 años. La pobreza afecta a la salud de la tercera edad si el anciano o anciana no puede pagar un cuidador, una alimentación sana, medicamentos u otras necesidades esenciales de atención médica de la tercera edad.

15. Herpes en la tercera edad

¿Recuerdas ese ataque de varicela que tuviste de niño? Puede volver como Herpes cuando eres un adulto. Según los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU, una de cada tres personas mayores de 60 años tendrá herpes zoster, y el 50 por ciento lo padecerá antes cumplir los 80. Normalmente afecta sólo a un lado del cuerpo, comenzando con dolor intenso y hormigueo para convertirse en una erupción y posiblemente ampollas.
Hay una vacuna disponible, así que hable con su médico al respecto.