Convenio de empleada doméstica: en España, el 90% de las trabajadoras domésticas son mujeres. El país aún sigue sin ratificar el convenio de la OIT.

 

 Empleada del hogar e inmigrante

Annelis trabaja como empleada doméstica desde hace 21 años. En 1993 decidió abandonar su país natal, República Dominicana, en busca de oportunidades. Su objetivo era seguir estudiando, pero la situación económica que atravesaba le obligó a buscar trabajo. El único empleo que encontró fue en el ámbito del empleo doméstico. Algo que no ha dejado de hacer desde entonces.

Lleva 13 años trabajando en la misma casa, en la que limpia y plancha tres días a la semana durante cinco horas. Annelis está preocupada porque no tiene derecho a la prestación por desempleo: “Si algún día me quedo en la calle volveré a buscar trabajo, pero la situación de crisis no es muy alentadora”, dice. No poder cobrar el paro coloca a las trabajadoras domésticas entre la espada y la pared. Por un lado les priva de un sostén económico cuando no ingresan dinero, y por otro les obliga a aceptar empleos en condiciones muy precarias.

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Ratificación del Convenio para empleadas domésticas

Conquistar este derecho es factible con la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo OIT sobre la equiparación del trabajo doméstico. Sin embargo, el Gobierno español se resiste a hacerlo. En varias ocasiones la Oficina de la OIT en España ha instado al Ejecutivo a que cumpla con sus obligaciones internacionales, pero el Partido Popular no deja de alargar el momento. “No es que no se vaya a ratificar, no digo que sea imposible, pero hay muchas dificultades y habrá que seguir trabajando en ello”, ha afirmado la diputada popular Carmen Álvarez-Arenas en el Congreso de los Diputados.

El convenio, que fue firmado en 2011 y ya ha sido ratificado por 17 países, pondría las bases para “conseguir que el empleo doméstico sea un trabajo decente, valorado por su importancia y en igualdad de derechos que el resto”, apunta Carolina Elías, presidenta de la Organización Sedoac Servicio Doméstico Activo y miembro del equipo técnico de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España.

Esta resistencia del PP se reprodujo incluso en la Asamblea de Madrid donde el grupo popular, con mayoría absoluta, tumbó una Proposición de Ley en noviembre de 2014 para reclamar al Gobierno central la ratificación.

Annelis es una de las más de 700.000 trabajadoras del hogar. El 90% son mujeres que residen en España y una de las 425.000 a las que su empleador ha dado de alta en la Seguridad Social. Sin embargo, aún son muchas las que no están cotizando a pesar de que en 2012 entró en vigor la ley que integraba a las empleadas domésticas en el régimen general de la Seguridad Social y mejoraba sus derechos laborales. Cabe destacar que menos de un año después, el Gobierno abrió la puerta a que esta responsabilidad recayera de nuevo en las trabajadoras que cotizan menos de 60 horas. “A pesar de los avances muchas de estas obligaciones recogidas en la ley no se cumplen o se cumplen a medias”, comenta Elías. Aunque la norma reconoce el derecho a baja por enfermedad y a no trabajar los festivos, Annelis no disfruta de ello.

 

“Cuando me pongo mala tengo que recuperarlo e ir a trabajar otro día aunque no me toque, al igual que me pasa con los festivos”, comenta. “Al principio le insistía a mi empleadora en que no había derecho, pero al final te das por vencida. Ella me dice que no hay nada que hacer, que las cosas son así”, afirma indignada. Con las vacaciones le pasa algo parecido: “Tengo acumulada una semana de vacaciones del año pasado pero no me la concede entera, sino como días sueltos, cuando ella se va de viaje me dice: Como no estoy, cógete este día de las vacaciones que te debo”. La ley reconoce explícitamente que los periodos vacacionales son independientes a los del empleador.

“No puedo protestar porque no me puedo permitir perder el trabajo”, dice abatida Annelis. Tiene un hijo de 16 años y su marido está en paro, al que ya se le han terminado todas las ayudas. Con los 450 euros que cobra ella deben mantenerse los tres. Annelis pertenece a la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España y a la Asamblea Feminista de Madrid, grupos con los que trata de luchar por sus derechos.

Annelis está indignada por como le han tratado algunos dueños de casas en las que ha trabajado anteriormente. En enero decidió dejar de ir a una de ellas. “La empleadora se puso muy violenta porque quería que fuera a trabajar el Día de Reyes y si no lo hacía, me lo descontaría del sueldo”, recuerda. Cuando ella se quejó, la respuesta fue: “Solo faltaría que en el mes de diciembre todos los martes hubieran sido festivos y te hubiera tenido que pagar sin venir a trabajar”, lee Annelis mientras enseña insistente el mensaje de texto en el que está escrita la conversación.

Las internas, las más vulnerables.

Irregularidades de este tipo han sido registradas por varias organi