El cambio de estación nos pone en una situación de alerta en cuanto al cuidado de niños. La llegada de la primavera, uno de los momentos mas esperados del año para muchas personas, puede traer consigo además de lo bello de la estación y el florecer de la naturaleza algunos inconvenientes en la salud de nuestros pequeños que debemos conocer para tratar de prevenir.

El cuidado de niños frente al cambio estacional

En general se reconocen unas seis enfermedades como las más propensas a aparecer con frecuencia en estos meses del año. Ellas son:

  • Astenia primaveral, la cual más que una enfermedad suele ser considerada como un trastorno, típico de esta época. Sus síntomas son dolores musculares, ansiedad, sensación de cansancio permanente y a veces fiebre. Debemos estar tranquilos, este trastorno desaparece con el paso de los días, sólo hay que darle tiempo a nuestro niño de que se recupere naturalmente.
  • La conocida varicela es una enfermedad que se siente muy a gusto en primavera. Si bien alcanza también a gente mayor de edad, la mayoría de los casos afectan a niños menores de quince años. Es un virus de fácil y rápido contagio, provocando los sabidos síntomas de fiebre, malestar general y erupciones en la piel. Frente a este factor se aconseja mantener los ambientes limpios, esterilizados con desinfectante y evitar lógicamente el contacto con otros niños que ya hayan contraído el virus.
  • Infecciones cutáneas. Hongos y bacterias experimentan una reactivación con la llegada del calorcito y el buen tiempo. Se recomienda para prevenirlos evitar cambios bruscos de temperatura y secarse bien después de cada baño.
  • Alergias. Sin duda una de las patologías más presentes y que afectan a la mayoría de los niños. Tanto el polen como otros polvos que proliferan en el ambiente provocan malestar constante en los alérgicos. Es prudente no exponer los niños al sol por demasiado tiempo, así como controlar su estadía en lugares muy abiertos o al aire libre. Otra recomendación es identificar el agente patógeno que puede estar causándole al niño la alergia para poder combatirlo o evitarlo (esto nos puede llevar por ejemplo a reemplazar el barrer en casa por el uso de aspiradoras, o evitar las alfombras, etc.).
  • Deshidratación. La deshidratación entre los niños comienza a crecer en primavera y alcanza su pico en el verano, de la mano del aumento de las temperaturas. Insistir en que beban dos litros de agua diarios es una recomendación que por repetida no deja de ser fundamental para el cuidado de nuestros niños.
  • Padecimientos respiratorios; entre los cuales se encuentran, además de las mencionadas alergias, algunos problemas infecciosos como la faringitis, otitis, sinusitis, amigdalitis y bronquitis. Los signos y síntomas de estos problemas van desde la fiebre y la tos hasta la congestión nasal y un fuerte malestar general.

 

Recomendaciones generales para el cuidado de los peques

Mas allá de las recomendaciones puntuales para cada caso, los expertos insisten en medidas que son preventivas y que debemos tener presente siempre en el cuidado de niños, así como enseñarles a desarrollar ciertos hábitos: por ejemplo, el lavado frecuente de las manos con agua y jabón, no llevarse las manos a la cara y el uso de tapabocas en lugares cerrados, una saludable costumbre que se popularizó con la pandemia COVID y que ayuda a no contraer otros virus.

Por último, pero no menos importante, y esto aplica tanto para el cuidado de niños como para los adultos, los expertos aconsejan el consumo de frutas y verduras de estación, hacer mucha actividad física y cuidarse de los insectos y alimañas que, en un momento del año donde queremos salir a disfrutar del buen clima, siempre están prestos a picarnos y son importantes agentes transportadores de enfermedades.